La perspectiva de la negatividad
El primer problema estriba en la dificultad de percibir la identificación con las emociones negativas y la de aceptar otra perspectiva efectiva y practica. Los prejuicios e ideas delimitan las posibilidades previas: en concreto la de considerar la emoción como parte inherente de la persona. Dar identidad a las emociones, considerarlas sustancias u objetos, permite posteriormente separarnos de ellas. Las emociones son el objeto interior de mayor identificación Yo no soy mis emociones, es un producto, que puede ser venenoso. El aceptar que se puede y se debe desconfiar (despegarte) de las emociones negativas es el prime paso del trabajo. Cambiar la perspectiva. (Allanad el camino.)