ayer hablamos del amor

Hablar del amor es hablar de la esencia del ser y de la vida. 

Es Conexión total. 
No puede apreciarse con los sentidos, por lo que es intangible, fácilmente dudoso y definitivamente indemostrable. 
No tiene lados ni polaridad por lo que no entra en conflicto. 
No cree en el discurso del bien y del mal. 
No tiene sujeto ni objeto: No se ama a nadie y aún más extraño nadie ama, sino que se acerca al amor o lo sintoniza. Sentimos su calor. 
Aunque no tiene polaridad si tiene intensidad... Se puede apagar o mejor dicho suspender . 
Es flexible caliente y adaptable... Es fluidez. 
Es vitalidad y pasión, es energía.
No tiene forma
No tiene límites se expande como un gas ocupando todo. 
Una patada le alimenta tanto como un beso. 
El amor es irracional es una clase de locura o estupidez, pero no cualquier locura. 
El amor palpita en todo, porque todo está conectado. 

Y aquí una gran paradoja
A pesar de su omnipresencia, el amor no es estrictamente inteligencia ni comprension sino homólogo a ellas no  siendo más ni menos. 
Siendo todo no esta solo. El amor, como fuego, forja (fragua) la espada que es el entendimiento  (claridad, luz, comprension). Al mismo tiempo la sabiduría y la luz lo bridan, lo contienen y lo hacen provechoso ( como se hace con el fuego en un hogar) y en eso lo  reavivan. 
Frente a la actividad de la inteligencia el amor es pasivo... es pasión. 
El amor es la fuerza izquierda. 
El amor (ser) y el saber son el matrimonio perfecto realimentándose mutuamente. 
... 
Muy bien pero vamos a lo práctico... Que hay de los demás? 

La relación con los demás es un espejo de mi relación conmigo mismo, al igual que el exterior es un espejo aumentado del Interior. 
Cuando hablamos de los demás hablamos de la sociedad y hablamos de mi identidad y de mi imagen. 
Inexorablemente cuando no tenemos un buen contacto con este que esta dentro (falta de autoestima) buscamos el calor fuera inutilmente: buscar en esa dirección es vanidad: una sed insaciable de caricia, un vacío. 
A través del defecto, superándolo, conocemos la virtud, es así que a través de la vanidad conocemos el amor. 
Observar y comprender la vanidad nos desvela la naturaleza del amor. La vanidad crece en la tierra del amor. 

Aunque calida como el amor, la vanidad es límite: es basar la conexión en la exclusión o basar la vida en la muerte, cuando en  verdad no hay ninguna frontera en la auténtica conexión ni muerte en la auténtica vida.

Sin claridad, limitado, el amor decae como vanidad (se vuelve tontería). 

Hablar de límite es hablar de la mentira y de vanidad es hablar del yo

La vanidad y el amor son calor. Pero frente a la vanidad el amor es ausencia de limitacion y es verdad. 
El amor libera de la esclavitud de la forma,  (la verdad te hace libre) 
  
Así que para ser práctico hay que investigar la vanidad; concretando: el orgullo, el victimismo (envidia) y el aparentar (imagen).  Y descubrimos que el amor es humildad (entrega y levedad), es ecuanimidad (compensación creativa) y es autenticidad (verdad). 

Vale bien, investigar y eso... Pero tienes  algo más práctico aun:

Al igual que el cuerpo se entrena con esa cosa tan desagradable que es el ejercicio, el amor se entrena auto- exponiéndose voluntariamente a la vergüenza. La vergüenza es el desgarro que siente la imagen/ identidad ante el posible juicio desfavorable de los demás. Estando "este de dentro" no hay necesidad de entregarse a los demás: es una estupidez. 

Hay algo no obstante que es muy significativo: cuanto más creas en la muerte más débil es tu amor, también cuanto más creas en la independencia de las cosas . Abrirse a que hay algo más allá, más grande en el que estamos inmersos, es abrirse al amor. 


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