esperanza aceptación... paz
Fácilmente vemos que la aceptación se confunde con resignación, (ya comentado largamente).. y la esperanza se confunde con abandono a un futuro.
El tema es delicado porque todas estas cosas (de la acción) están al limite de ser sus opuestas. (O incluso atravesando ese límite entran en un si y no simultaneo)
Es por eso que especialmente en este tema (de la acción) la facilidad de no entenderse verbalmente es máxima y se requiere de unas genuinas ganas de comprender para superar la sutil y secretamente intencionada evasión.
Aceptación y esperanza podrían ser dos extremos o caras de la misma cosa que también podríamos llamar paciencia: ciencia de la paz? (Tal cosa es como un punto del que decir que tiene caras es algo raro o absurdo).
Pero yendo a lo práctico podemos imaginar una escena...
En la parada del autobús la paciencia es relajarse sabiendo que ya estás en el sitio y darte el lujo de derrochar ese tiempo que encontraste para estar allí viendo el paisaje sea este gris negro o verde... (Esto tiene que ver con el manejo del tiempo que se hace largo o corto)
Así dicho parece fácil incluso sensato, pero hay algo extraño, una fuerza sombría por invisible y sutil,... te saca del presente y te proyecta a un resultado futuro, al autobús que aún no llego y a uno pasado... una opción pasada que no cogiste; rechazando al presente que es. Difícilmente podrías llamar a esa distracción pereza, y sin embargo ese es su nombre... (cómo puede ser la pereza una acción, aun más: la más violenta de las acciones o en si misma la propia naturaleza de la violencia: el rechazo al presente... Pero ese es otro tema...)
La paradoja aún prosigue y se multiplica cuando descubres que el manejo interno de tu tiempo en la paciencia tiene efectos incluso en el autobús, su ruta y sus horarios.
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